Poesías y otras delicias…

Yo soy ardiente, yo soy Morena: por Gustavo Adolfo Bécquer
—Yo soy ardiente, yo soy morena, yo soy el símbolo de la pasión, de ansia de goces mi alma está llena. ¿A mí me buscas? —No es a ti, no.

—Mi frente es pálida, mis trenzas de oro,  puedo brindarte dichas sin fin. Yo de ternura guardo un tesoro. ¿A mí me llamas? —No, no es a ti.

—Yo soy un sueño, un imposible, vano fantasma de niebla y luz. Soy incorpórea, soy intangible, no puedo amarte.   —¡Oh ven, ven tú!

TRADUCCIÓN:                                                                                                                                       I I am lustful, my skin is dark, The symbol of passion am I. My longing for pleasures has made its mark.  Are you looking for me?   No, not for you.                                                     My skin’s alabaster, my hair lustrous gold, of tenderness I hold a treasure, I offer you gifts and joys untold. Are you calling for me?  No, no.  Not you                                                  I am a dream, and impossible, a vain apparition, a nebulous hue.   I’m ethereal and intangible, and I cannot love you.  -Oh come, come – you!  (Translation: Susana)

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Cuando los profundos pensamientos y sentimientos  brotan palabras de los anchos del alma de un escritor, parece que elaboran un poder personal.  No hay fuerza que las pueda detener, y sin embargo una mariposa evasiva las puede desvanecer para siempre con un fragil movimiento de sus alas.  El valor de nuestra expresión humana es un don que no compartimos con ninguna de las criaturas terrestres. Al ser poetas y bardos, entendemos que las palabras “siempre tienen el potencial de exceder lo que intentabamos con ellas, aún cuando todos hablamos el mismo idioma.” (Valle Schorske)

Las personas más apasionadas del mundo comparten su pasión a traves de sus acciones y sus palabras. Estos son los emprendedores que cambian el mundo con sus inovaciones. Estos son los actores que adoramos, la cajera a la cual acudimos, el compañero de clase por el cual nos levantábamos de la cama  todos los días para verle en la prepa. Estos usan sus palabras, sus expresiones, típicamente con una sonrisa, para hacernos sentir visibles, importantes, comprendidos.  La habilidad humana de comunicar nuestros sentimientos es ubicua.  Todos aprendemos a hablar y a compartir nuestros sentimientos aún antes de saber ponernos los zapatos.  ¡Entusiasmemos! ¡Escribamos!  Inspiremos energías con nuestro lenguaje.  ¡Aliviemos, conmovamos, confortemos y desafiemos! Hagámos algo con nuestras palabras antes de permitir ni una vez más, que una justificación efímera nos prive de la oportunidad de hacerlo.  S

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